1.- Generalidades
2.- El debate historiográfico sobre la revolución francesa
2.1.- Entre 1789 y 1850
2.2.- De 1850 a 1945
2.3.- La historiografía actual
3.- El origen de los estados modernos
4.- Guión resumen
1.- Generalidades
Desde la revolución francesa de 1789 la Historia ha quedado dividida en dos épocas, lo que ocurrió antes y después de 1789. Aquí veremos que han dicho los historiadores de los siglos XIX, XX y XXI sobre la revolución francesa de 1789.
2.- El debate historiográfico sobre la revolución francesa
2.1.- Entre 1789 y 1850
Entre los coetáneos que vivieron la revolución y entre la generación inmediatamente posterior, el debate sobre los orígenes se situó en la Revolución como respuesta a una coyuntura crítica o como resultado de un proceso de fracaso y caducidad de unas estructuras. En cuanto al tipo de Revolución, hubieron 2 posturas:
Aquellos que sostenían que fué una respuesta lógica de la nación-pueblo para derribar las viejas estructuras o por el contrario fué una revolución elitista llevada por la burguesía, que utilizó la nación-pueblo para derribar las viejas estructuras y levantar unas más acordes con los deseos y aspiraciones de ese grupo social. Por lo tanto, la revolución francesa no sería una revolución del pueblo y para el pueblo.
El coetáneo Lescène des Maisons en su "Histoire de la Révolution Française" (1789) explicaba el origen de la revolución en un choque entre el orden viejo con instituciones y estructuras estamentales, antiguas y anquilosadas; y las nuevas realidades de la Francia de finales del XVIII con un nuevo estamento, la burguesía. Esta burguesía comerciante era "la sangre del estado", pero eso no tenía correspondéncia en el plano político. La nobleza continuaba monopolizando las instituciones. Lo que daría peso revolucionario a las nuevas realidades sería el envoltorio ideológico de las nuevas élites burguesas. Esto es, la Ilustración.
La segunda mitad del XVIII sería de choque entre las viejas estructuras, encabezadas y definidas por la nobleza con una ideología feudal; las nuevas realidades , espoleadas por la vitalidad económica e ideológica de la burguesía. Los choques tanto rurales como urbanos se producirían desde 1710 y se extenderían hasta la expo de 1789, todo lo cual coincide con la gran revuelta norteamericana que tiene como precedente la revuelta inglesa de 1688-89.
La burguesía en el fondo adapta las viejas estructuras a las nuevas realidades. La revolución del pueblo que debía hacer a todos iguales era rechazada. Babeuf utilizaba la idea de choque de estructuras para dar el salto de revolución burguesa a la revolución de pueblo, donde se aboliese la propiedad privada y se pasase a la propiedad popular mediante la colectivización y se impusiese el igualitarismo puro.
Desde los territorios alemanes (Stutgart, Württemberg, Berlín) Hegel, con su teoría de la Dialéctica, puso las bases de la explicación marxista como choque entre las contradicciones en cada sistema y movimiento. El choque es permanente entre contrarios, está basado en la Dialéctica Materialista.
Bajo estos parámetros, los primeros socialistas del XIX juzgaron que para la revolución social eran necesarias dos cosas: la dialéctica materialista y adquirir conciencia social. Cuando hablaron de la revolución francesa como una revolución burguesa que no había alcanzado es estadio de revolución social completa, encontraron las causas en la falta de conciencia social del pueblo. Se daban los mecanismos de choque de la dialéctica materialista pero no había conciencia social. Las formas ideológicas de la Revolución Francesa se sustentaban en la ilustración burguesa. Por eso la Revolución Francesa fué una revolución burguesa, no una revolución social.
Marx junto con Engls completaron el discurso socialista sobre el origen y el tipo de Revolución Francesa, insistiendo en que el paulatino desplazamiento de los medios de producción de la nobleza a la burguesía hizo que esta pudiese construirse y consolidarse en el interior del régimen feudal. Una vez alcanzado este objetivo la revolución acabó e incluso dió como resultado regímenes antirevolucionarios -encabezados irónicamente por la burguesía- que protegieron y favorecieron a las nuevas estructuras y a la nueva clase burguesa.
Las sucesivas crisis del XVIII llevaron a la muerte a las viejas estructuras, y así lo entndieron los últimos gobiernos de Luis XVI encabezados por Turgot, Malesherbes, Necker.
Como la reforma no daba paso a un nuevo régimen, el cambio tuvo que hacerse mediante la revolución. De ahí que en 1789 encontremos a antiguos ministros y destacados funcionarios de Luis XIV al frente del proceso revolucionario, como Condorcet y Constant.
Para Condorcet -ministro de gobierno Turgot- se integró en el grupo girondino y apoyó la reforma del estado francés bajo la divisa de conservar y mejorar. En su correspondencia con Turgot, opinaba que la destrucción propuesta por los jacobinos sólo sería el caos que llevaría a una solución dictatorial.
El sistema educativo era esencial para construir la libertad y la democracia. Sin educación, los grupos privilegiados podrían manipular la sociedad y convertir el sistema democrático en dictadura. Esto era lo que habían conseguido los jacobinos mediante el terror.
Tocqueville analiza la democracia liberal de los Estados Unidos de América y el sistema de la Revolución Francesa. Escribe libros como "La democracia en América" y "El antiguo régimen y la revolución". En ellos criticó la democracia francesa y su concepto de libertad porque el nuevo estado francés se fundaba en castas elitistas que monopolizaban las instituciones en nombre de la nación-pueblo. El concepto de libertad se refería al conjunto social, a la comunidad política. Por lo tanto, ambos conceptos de libertad eran opuestos. Para Tocqueville el nuevo estado francés -fundado en la revolución francesa- imponía la libertad de la comunidad sobre la del individuo.
Otra diferencia que exponía Tocqueville era que el hecho revolucionario fracés había ido contra todo el pasado y la tradición francesas, de ahí el constante desgarro social-político francés que va de revolución en revolución hasta la eliminación de la libertad del ser humano.
En "La democracia en América" Tocqueville escribirá: "la civillización angloamericana es producto del espíritu de la religión (la moral) y el espíritu de la libertad. La sociedad americana une la religión y la libertad, mientras que la sociedad francesa está desgarrada por la oposición entre religión y libertad. En Francia entra en conflicto el espíritu moderno: racionalismo y comunitarismo frenta a religión y moral; la comunidad frente a la persona". Nacen dos formas de entender la libertad y la democracia. La primera lleva a la democracia liberal, la segunda lleva a la tiranía del socialismo.
La alianza entre Estados Unidos y la Francia revolucionaria se rompió. Para Constant la Revolución Francesa se basaba en las ideas de la ilustración de Rousseau y Voltaire que daban prioridad al contrato Sociedad-estado, a la comunidad por encima de la individualidad. Sin ebargo, en USA se basaba en las ideas de intelectuales como Locke que daban prioridad a la ley moral natural que proviene de Dios, creando a todos los hombres individuales y libres, racionales y morales, y por tanto responsables. Por lo tanto el contrato no era entre sociedad-estado, sino entre individuo-estado; así proponía su modelo la libertad individual, modelo defendido en "principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos (1815). Constant acabó aceptando colaborar con Napoleón; él tenía la esperanza de que el régimen imperial fuese reformable. De hecho preparó una reforma constitucional que apuntaba hacia la transformación del imperio en un régimen liberal de corte anglosajón.
Para estos autores la auténtica revolución comenzó en 1789 con las cortes constituyentes que dieron inicio a un nuevo régimen, la monarquía constitucional de corte liberal cercana al modelo anglosajón.
Las críticas a la revolución francesa frente al modelo anglosajón fueron en Augustín Barruel quien vió, en el proceso cultural ilustrado que desancadenó la revolución, la mano de la masonería.
En la obra "Reflexiones sobre la revolución francesa" Burke expone la idea comunitaria y estatalista de la ilustración con sus abstracciones radical-racionalistas que rompe con el hecho religioso. Para Burke la dignidad de la persona sólo puede fundamentarse en que es un ser creado por Dios moral, racional, libre y por lo tanto responsable.
De tal manera la sociedad, y el estado han de estar al servicio del ser humano y no al revés. La revolución francesa había invertido los términos, en nombre de la libertad de la nación-pueblo se sometía al ser humano. La democracia quedaba así convertida en una dictadura.
Para Stuart Mill, en la sociedad la felicidad se realizaba en la individualidad. De tal manera la libertad del individuo debía ser preservada ante el poder del estado. Por eso la Revolución Francesa, con su exaltación de la sociedad nacional y del estado sobre el individuo, era enemiga de la libertad.
Bajo estos parámetros, los primeros socialistas del XIX juzgaron que para la revolución social eran necesarias dos cosas: la dialéctica materialista y adquirir conciencia social. Cuando hablaron de la revolución francesa como una revolución burguesa que no había alcanzado es estadio de revolución social completa, encontraron las causas en la falta de conciencia social del pueblo. Se daban los mecanismos de choque de la dialéctica materialista pero no había conciencia social. Las formas ideológicas de la Revolución Francesa se sustentaban en la ilustración burguesa. Por eso la Revolución Francesa fué una revolución burguesa, no una revolución social.
Marx junto con Engls completaron el discurso socialista sobre el origen y el tipo de Revolución Francesa, insistiendo en que el paulatino desplazamiento de los medios de producción de la nobleza a la burguesía hizo que esta pudiese construirse y consolidarse en el interior del régimen feudal. Una vez alcanzado este objetivo la revolución acabó e incluso dió como resultado regímenes antirevolucionarios -encabezados irónicamente por la burguesía- que protegieron y favorecieron a las nuevas estructuras y a la nueva clase burguesa.
Las sucesivas crisis del XVIII llevaron a la muerte a las viejas estructuras, y así lo entndieron los últimos gobiernos de Luis XVI encabezados por Turgot, Malesherbes, Necker.
Como la reforma no daba paso a un nuevo régimen, el cambio tuvo que hacerse mediante la revolución. De ahí que en 1789 encontremos a antiguos ministros y destacados funcionarios de Luis XIV al frente del proceso revolucionario, como Condorcet y Constant.
Para Condorcet -ministro de gobierno Turgot- se integró en el grupo girondino y apoyó la reforma del estado francés bajo la divisa de conservar y mejorar. En su correspondencia con Turgot, opinaba que la destrucción propuesta por los jacobinos sólo sería el caos que llevaría a una solución dictatorial.
El sistema educativo era esencial para construir la libertad y la democracia. Sin educación, los grupos privilegiados podrían manipular la sociedad y convertir el sistema democrático en dictadura. Esto era lo que habían conseguido los jacobinos mediante el terror.
Tocqueville analiza la democracia liberal de los Estados Unidos de América y el sistema de la Revolución Francesa. Escribe libros como "La democracia en América" y "El antiguo régimen y la revolución". En ellos criticó la democracia francesa y su concepto de libertad porque el nuevo estado francés se fundaba en castas elitistas que monopolizaban las instituciones en nombre de la nación-pueblo. El concepto de libertad se refería al conjunto social, a la comunidad política. Por lo tanto, ambos conceptos de libertad eran opuestos. Para Tocqueville el nuevo estado francés -fundado en la revolución francesa- imponía la libertad de la comunidad sobre la del individuo.
Otra diferencia que exponía Tocqueville era que el hecho revolucionario fracés había ido contra todo el pasado y la tradición francesas, de ahí el constante desgarro social-político francés que va de revolución en revolución hasta la eliminación de la libertad del ser humano.
En "La democracia en América" Tocqueville escribirá: "la civillización angloamericana es producto del espíritu de la religión (la moral) y el espíritu de la libertad. La sociedad americana une la religión y la libertad, mientras que la sociedad francesa está desgarrada por la oposición entre religión y libertad. En Francia entra en conflicto el espíritu moderno: racionalismo y comunitarismo frenta a religión y moral; la comunidad frente a la persona". Nacen dos formas de entender la libertad y la democracia. La primera lleva a la democracia liberal, la segunda lleva a la tiranía del socialismo.
La alianza entre Estados Unidos y la Francia revolucionaria se rompió. Para Constant la Revolución Francesa se basaba en las ideas de la ilustración de Rousseau y Voltaire que daban prioridad al contrato Sociedad-estado, a la comunidad por encima de la individualidad. Sin ebargo, en USA se basaba en las ideas de intelectuales como Locke que daban prioridad a la ley moral natural que proviene de Dios, creando a todos los hombres individuales y libres, racionales y morales, y por tanto responsables. Por lo tanto el contrato no era entre sociedad-estado, sino entre individuo-estado; así proponía su modelo la libertad individual, modelo defendido en "principios de política aplicables a todos los gobiernos representativos (1815). Constant acabó aceptando colaborar con Napoleón; él tenía la esperanza de que el régimen imperial fuese reformable. De hecho preparó una reforma constitucional que apuntaba hacia la transformación del imperio en un régimen liberal de corte anglosajón.
Para estos autores la auténtica revolución comenzó en 1789 con las cortes constituyentes que dieron inicio a un nuevo régimen, la monarquía constitucional de corte liberal cercana al modelo anglosajón.
Las críticas a la revolución francesa frente al modelo anglosajón fueron en Augustín Barruel quien vió, en el proceso cultural ilustrado que desancadenó la revolución, la mano de la masonería.
En la obra "Reflexiones sobre la revolución francesa" Burke expone la idea comunitaria y estatalista de la ilustración con sus abstracciones radical-racionalistas que rompe con el hecho religioso. Para Burke la dignidad de la persona sólo puede fundamentarse en que es un ser creado por Dios moral, racional, libre y por lo tanto responsable.
De tal manera la sociedad, y el estado han de estar al servicio del ser humano y no al revés. La revolución francesa había invertido los términos, en nombre de la libertad de la nación-pueblo se sometía al ser humano. La democracia quedaba así convertida en una dictadura.
Para Stuart Mill, en la sociedad la felicidad se realizaba en la individualidad. De tal manera la libertad del individuo debía ser preservada ante el poder del estado. Por eso la Revolución Francesa, con su exaltación de la sociedad nacional y del estado sobre el individuo, era enemiga de la libertad.
2.2.- De 1850 a 1945
Las dos principales lineas fueron la socialista y la conservadora. Entre una y otra se desarrollaría el mito de la revolución francesa. Desde la orilla socialista cabe destacar a los franceses Lamartier, Jaurès, Mathiez, Clemenceau, George Lefebvre, así como los ingleses Alfred Cobban y los Wighs, por ejemplo; e incluso el propio Lenin. Estos dieron forma a la historia del movimiento socialista partiendo de la revolución Francesa, la primera gran revolución popular moderna por las libertades de la nación. Desde la orila opuesta, los franceses Abbé de Maury, Thiers, Alexis Tocqueville, Hippolyte Taine, y en su conjunto, el liberalismo doctrinario europeo. Mientras que en Gran Bretaña estas posiciones estuvieron representadas por el partido Tory y por intelectuales como Lord Acton.
Desde la izquierda se defendía la idea que la revolución francesa fué una primera etapa de la revolución socialista siempre pendiente. En este sentido la internacional obrera (1871) y las revoluciones de la comuna de Paría y las cantonales socialistas en España (Andalucía 1871-1873) se insertan en este movimiento ideológico que buscaba soporte en la historia.
Para los socialistas franceses la revolución fué el resultado de la lucha de clases, de la burguesía contra la nobleza, entre el feudalismo y el capitalismo. Este choque acabó con la victoria del capitalismo. El siguiente paso debía ser la continuidad de la lucha de clases entre la clase obrera y la burguesía, entre el capitalismo y el socialismo y el triunfo debía ser para el socialismo y la clase obrera.
El triunfo de la ravolución burguesa de 1789 y la estrategia utilizada por la burguesía: aliarse con el pueblo y utilizar el terror imponiendo la dictadura jacobina.
Comenzó un lento proceso de desmitificación de la Revolución Francesa; Lefebvre entendía la Revolución como un fenómeno específicamente francés con tres aspectos esenciales: el concepto de libertad, el concepto de igualdad, y el concepto de unidad. El primero, la libertad, se desplegaba en dos, la libertad individual y colectiva que los sistemas burgueses habían sabido combinar. El segundo, la igualdad se refería a diluir las diferencias económicas y culturales pero manteniendo en reconocimiento de las diferencias entre los individuos (propio del liberalismo). El tercero, la unidad, concebía el estado como una única estructura centralizada formada por las instituciones liberales con separación de poderes, lo cual tambien iba en contra de la propuesta socialista. Todo esto hacía de la revolución francesa una revolución burguesa.
El eje básico del liberalismo doctrinario giraba sobre el binomio libertad en lo económico y control del proceso político y social, con el reconocimiento de división de poderes, igualdad ante la ley, libertad de opinión, de expresión, de asociación, libertad de elegir y ser elegido, seguridad de la persona y propiedad privada. Para que el sistema pudiese funcionar, se debían realizar dos cosas: la instrucción del pueblo y que ese constituyese una clase media general. El liberalismo doctrinario utilizaba el término "mesocracia" para definir una clase formada por los estamentos medios de los estados.
Esta mesocracia era considerada como el cuerpo central de la nación soberana que conformaba el estado liberal.
Los estados europeos, al sufrir las fases revolucionarias de 1789, 1820, 1830 y 1848, la conclusión era que lo esencial sería construír primero una mesocracia o clase media defensora del moderantismo liberal representado por el sistema político de liberalismo doctrinario. Esta clase media y el liberalismo doctrinario eran la mejor garantía de desarrollo del Estado liberal.
El camino del romanticismo de la revolución se extendió por Gran Bretaña siendo recogido por Carlyle "Historia de la Revolución Francesa" donde intentaba realizar una historia social del estamento popular y dirigente. Un estamento popular que encuentra en el estamento dirigente gentes que les den conciencia y les orienten y les pongan en movimiento. Carlyle desdeñaba el socialismo porque suponía el aplastamiento de las clases populares, del pueblo y todo n monbre del pueblo.
Del sector conservador cabe destacar Lord Acton. Para Acton la Historia Occidental era una constante lucha por establecer un régimen que respondiese a la esencia del ser humano: libre, racional, moral y por lo tanto responsable. De tal manera que la libertad cuando perdía la racionalidad y estas dos se deshacían de la moral provocaban la deshumanización del ser humano y de la sociedad. La ley es moral o no es ley. Y la ley moral debía envolver a todo el sistema económico y político. Para Acton este fué el camino elegido por Gran Bretaña, la reforma que va de la ley a la ley a través de la ley. El camino de Francia fué el contrario, romper con la ley y con el pasado para fundar algo nuevo de la nada. Esto sólo podía llevar al desastre: el jacobinismo, el terror, la dictadura napoleónica que extendió sus guerras por toda Europa.
En esta situación historiográfica se produjeron las dos grandes convulsiones que fueron la primera y la segunda guerra mundial. Ni la primera dió paso al socialismo ni la segunda supuso la derrota del totalitarismo. Mediante estos dos procesos bélicos se dió forma a nuevas naciones y estados. Un mundo dividido en bloque; las democracias occidentales y el bloque totalitario comunista.
Las dos principales lineas fueron la socialista y la conservadora. Entre una y otra se desarrollaría el mito de la revolución francesa. Desde la orilla socialista cabe destacar a los franceses Lamartier, Jaurès, Mathiez, Clemenceau, George Lefebvre, así como los ingleses Alfred Cobban y los Wighs, por ejemplo; e incluso el propio Lenin. Estos dieron forma a la historia del movimiento socialista partiendo de la revolución Francesa, la primera gran revolución popular moderna por las libertades de la nación. Desde la orila opuesta, los franceses Abbé de Maury, Thiers, Alexis Tocqueville, Hippolyte Taine, y en su conjunto, el liberalismo doctrinario europeo. Mientras que en Gran Bretaña estas posiciones estuvieron representadas por el partido Tory y por intelectuales como Lord Acton.
Desde la izquierda se defendía la idea que la revolución francesa fué una primera etapa de la revolución socialista siempre pendiente. En este sentido la internacional obrera (1871) y las revoluciones de la comuna de Paría y las cantonales socialistas en España (Andalucía 1871-1873) se insertan en este movimiento ideológico que buscaba soporte en la historia.
Para los socialistas franceses la revolución fué el resultado de la lucha de clases, de la burguesía contra la nobleza, entre el feudalismo y el capitalismo. Este choque acabó con la victoria del capitalismo. El siguiente paso debía ser la continuidad de la lucha de clases entre la clase obrera y la burguesía, entre el capitalismo y el socialismo y el triunfo debía ser para el socialismo y la clase obrera.
El triunfo de la ravolución burguesa de 1789 y la estrategia utilizada por la burguesía: aliarse con el pueblo y utilizar el terror imponiendo la dictadura jacobina.
Comenzó un lento proceso de desmitificación de la Revolución Francesa; Lefebvre entendía la Revolución como un fenómeno específicamente francés con tres aspectos esenciales: el concepto de libertad, el concepto de igualdad, y el concepto de unidad. El primero, la libertad, se desplegaba en dos, la libertad individual y colectiva que los sistemas burgueses habían sabido combinar. El segundo, la igualdad se refería a diluir las diferencias económicas y culturales pero manteniendo en reconocimiento de las diferencias entre los individuos (propio del liberalismo). El tercero, la unidad, concebía el estado como una única estructura centralizada formada por las instituciones liberales con separación de poderes, lo cual tambien iba en contra de la propuesta socialista. Todo esto hacía de la revolución francesa una revolución burguesa.
El eje básico del liberalismo doctrinario giraba sobre el binomio libertad en lo económico y control del proceso político y social, con el reconocimiento de división de poderes, igualdad ante la ley, libertad de opinión, de expresión, de asociación, libertad de elegir y ser elegido, seguridad de la persona y propiedad privada. Para que el sistema pudiese funcionar, se debían realizar dos cosas: la instrucción del pueblo y que ese constituyese una clase media general. El liberalismo doctrinario utilizaba el término "mesocracia" para definir una clase formada por los estamentos medios de los estados.
Esta mesocracia era considerada como el cuerpo central de la nación soberana que conformaba el estado liberal.
Los estados europeos, al sufrir las fases revolucionarias de 1789, 1820, 1830 y 1848, la conclusión era que lo esencial sería construír primero una mesocracia o clase media defensora del moderantismo liberal representado por el sistema político de liberalismo doctrinario. Esta clase media y el liberalismo doctrinario eran la mejor garantía de desarrollo del Estado liberal.
El camino del romanticismo de la revolución se extendió por Gran Bretaña siendo recogido por Carlyle "Historia de la Revolución Francesa" donde intentaba realizar una historia social del estamento popular y dirigente. Un estamento popular que encuentra en el estamento dirigente gentes que les den conciencia y les orienten y les pongan en movimiento. Carlyle desdeñaba el socialismo porque suponía el aplastamiento de las clases populares, del pueblo y todo n monbre del pueblo.
Del sector conservador cabe destacar Lord Acton. Para Acton la Historia Occidental era una constante lucha por establecer un régimen que respondiese a la esencia del ser humano: libre, racional, moral y por lo tanto responsable. De tal manera que la libertad cuando perdía la racionalidad y estas dos se deshacían de la moral provocaban la deshumanización del ser humano y de la sociedad. La ley es moral o no es ley. Y la ley moral debía envolver a todo el sistema económico y político. Para Acton este fué el camino elegido por Gran Bretaña, la reforma que va de la ley a la ley a través de la ley. El camino de Francia fué el contrario, romper con la ley y con el pasado para fundar algo nuevo de la nada. Esto sólo podía llevar al desastre: el jacobinismo, el terror, la dictadura napoleónica que extendió sus guerras por toda Europa.
En esta situación historiográfica se produjeron las dos grandes convulsiones que fueron la primera y la segunda guerra mundial. Ni la primera dió paso al socialismo ni la segunda supuso la derrota del totalitarismo. Mediante estos dos procesos bélicos se dió forma a nuevas naciones y estados. Un mundo dividido en bloque; las democracias occidentales y el bloque totalitario comunista.
2.3.- La historiografía actual
La historiografía actual trata de responder si la Revolución Francesa de 1789 se trató de una revolución o de varias. Que grupos estuvieron implicados, en que medida y ante que tipo de revolución estamos; fué burguesa o popular y protosocialista o antiseñorial.
Desde la historiografía marxista, autores como Vovelle y Mazauric distinguen dos etapas: ascendente (1789-1794) y descendente o de reacción burguesa (desde 1795), división basada en una supuesta lucha de clases dentro del movimiento revolucionario. Por lo tanto la Revolución Francesa de 1789 no deberíamos verla como una unidad, sino esencialmente como tres procesos revolucionarios: uno popular o protosocialista, otro burgués y otro aristocrático o nobiliario. Es decir, la Revolución Francesa estuvo marcada por la existencia de varios grupos en constante lucha entre ellos. Esto historiadores destacan los sans culottes, a los que se les atribuyen un pensamiento protosocialista y protocomunista.
Por su parte los Furet, Richet, Godechot y la escuela de los Annales llega a la conclusión de que en 1789 surgieron tres revoluciones paralelas y iferentes: la de los diputados en Versalles, la de las capas bajas y pequeños-burquesas en las grandes ciudades y la de los campesinos. La revolución fué burguesa sólo en su arranque y dirigida por élites burguesas de los tres estamentos. Esto dió a la revolución uns forma liberal. Segundamente se fué imponiendo un movimiento igualitario dirigido por élites populares, mientras que paralelamente el campo fué por su cuenta produciendo sus propias dinámicas que llevaron al movimiento campesino a enfrentarse a la propia revolución.
Furet denominó este proceso como derrape, sucedería desde el año 1792. Este año sería el de la interrupción de la revolución burguesa, sustituída por una revolución de carácter popular con fuertes tendencias igualitarias y anticristianas.
La burguesía no era una clase social homogénea. Los dirigentes burgueses provenían de esferas sociales muy diversas, había grandes financiros, oficiales artesanos especializados, grandes y mdianos comerciantes.
Si contemplamos el grupo de los sans culottes encontramos que también consistía en un grupo heterogéno, formado por la élite de los trabajadores independientes, artesanos y obreros: Marat, un médico; Robespierre, un abogado; Hebert, periodista.
Por lo que se refiere al campesinado, cabe destacar el tipo de grado y relación feudal entre señores y vasallos. Las élites dirigentes tuvieron miedo de la revuelta campesina. Este mido les llvó a tomar actitudes; por un lado aceptan a regañadientes la abolición del sistema feudal y por otro ladoreprimen el movimiento campesino. Por lo tanto por un lado abolen los derechos señoriales por parte de la Asamblea Nacional el 4 de aganto de 1789, mdida destinada a limitar y controlar la extendida y alarmante revuelta campesina de primavera y por otro lado, ante la imposibilidad de controlar y frenar este movimiento, la Rvolución hizo la guerra abierta a la revuelta campesina.
Otro aspecto a señalar es la contrarrevolución. Aquí aparece una mixtura de elementos burgueses de centros urbanos como Lyon, Marsella y Tolón y elementos rurales.
Por lo tanto siguiendo esta línea de interpretación historiográfica, el derrumbe del feudalismo a manos de la burguesía revolucionaria y de los sans culotes, sería un mito.
La presión señorial sobre el campesinado fué sustituída por la presión del gobierno revolucionario. Ante la crisis, el campesinado perdió la facultad de acudir a su señor en busca de protección. Con la revolución el campesinado ya no tuvo a quien acudir en busca de ayuda ante las inclemencias y las crisis.
Aquí encontramos otra de las cuestiones: el proceso de sustitución de una estructura gubernativa e institucional por otra. El cambio brusco que supuso la REvolución destruyó estaestructura sin lograr sustituírla inmediatamente por otra nueva que llegase a todas partes. La revolución trajo más caos, por lo que se incrementó el ansia de las élites dirigentes revolucionarias por controlar ese caos. Esto puede explicar en parte situaciones como la del Terror y la estensión de la guerra como instrumentos que pueden favorecer el control social y económico.
La historiografía actual trata de responder si la Revolución Francesa de 1789 se trató de una revolución o de varias. Que grupos estuvieron implicados, en que medida y ante que tipo de revolución estamos; fué burguesa o popular y protosocialista o antiseñorial.
Desde la historiografía marxista, autores como Vovelle y Mazauric distinguen dos etapas: ascendente (1789-1794) y descendente o de reacción burguesa (desde 1795), división basada en una supuesta lucha de clases dentro del movimiento revolucionario. Por lo tanto la Revolución Francesa de 1789 no deberíamos verla como una unidad, sino esencialmente como tres procesos revolucionarios: uno popular o protosocialista, otro burgués y otro aristocrático o nobiliario. Es decir, la Revolución Francesa estuvo marcada por la existencia de varios grupos en constante lucha entre ellos. Esto historiadores destacan los sans culottes, a los que se les atribuyen un pensamiento protosocialista y protocomunista.
Por su parte los Furet, Richet, Godechot y la escuela de los Annales llega a la conclusión de que en 1789 surgieron tres revoluciones paralelas y iferentes: la de los diputados en Versalles, la de las capas bajas y pequeños-burquesas en las grandes ciudades y la de los campesinos. La revolución fué burguesa sólo en su arranque y dirigida por élites burguesas de los tres estamentos. Esto dió a la revolución uns forma liberal. Segundamente se fué imponiendo un movimiento igualitario dirigido por élites populares, mientras que paralelamente el campo fué por su cuenta produciendo sus propias dinámicas que llevaron al movimiento campesino a enfrentarse a la propia revolución.
Furet denominó este proceso como derrape, sucedería desde el año 1792. Este año sería el de la interrupción de la revolución burguesa, sustituída por una revolución de carácter popular con fuertes tendencias igualitarias y anticristianas.
La burguesía no era una clase social homogénea. Los dirigentes burgueses provenían de esferas sociales muy diversas, había grandes financiros, oficiales artesanos especializados, grandes y mdianos comerciantes.
Si contemplamos el grupo de los sans culottes encontramos que también consistía en un grupo heterogéno, formado por la élite de los trabajadores independientes, artesanos y obreros: Marat, un médico; Robespierre, un abogado; Hebert, periodista.
Por lo que se refiere al campesinado, cabe destacar el tipo de grado y relación feudal entre señores y vasallos. Las élites dirigentes tuvieron miedo de la revuelta campesina. Este mido les llvó a tomar actitudes; por un lado aceptan a regañadientes la abolición del sistema feudal y por otro ladoreprimen el movimiento campesino. Por lo tanto por un lado abolen los derechos señoriales por parte de la Asamblea Nacional el 4 de aganto de 1789, mdida destinada a limitar y controlar la extendida y alarmante revuelta campesina de primavera y por otro lado, ante la imposibilidad de controlar y frenar este movimiento, la Rvolución hizo la guerra abierta a la revuelta campesina.
Otro aspecto a señalar es la contrarrevolución. Aquí aparece una mixtura de elementos burgueses de centros urbanos como Lyon, Marsella y Tolón y elementos rurales.
Por lo tanto siguiendo esta línea de interpretación historiográfica, el derrumbe del feudalismo a manos de la burguesía revolucionaria y de los sans culotes, sería un mito.
La presión señorial sobre el campesinado fué sustituída por la presión del gobierno revolucionario. Ante la crisis, el campesinado perdió la facultad de acudir a su señor en busca de protección. Con la revolución el campesinado ya no tuvo a quien acudir en busca de ayuda ante las inclemencias y las crisis.
Aquí encontramos otra de las cuestiones: el proceso de sustitución de una estructura gubernativa e institucional por otra. El cambio brusco que supuso la REvolución destruyó estaestructura sin lograr sustituírla inmediatamente por otra nueva que llegase a todas partes. La revolución trajo más caos, por lo que se incrementó el ansia de las élites dirigentes revolucionarias por controlar ese caos. Esto puede explicar en parte situaciones como la del Terror y la estensión de la guerra como instrumentos que pueden favorecer el control social y económico.
3.- El origen de los estados modernos
La historiografía entiende como Estado Moderno al surgido a finales del XV y constituído y desarrollado en la Edad Moderna, entre el XVI y XVIII hasta la revolución norteamericana, cuyo precedente lo encontramos en la revolución inglesa de 1688 y la Revolución Francesa. Hubieron momentos clave en 1812, 1820, 1830, 1848 y 1868, en España.
Respecto al Estado Moderno propio del barroco, este surge del interior de la Edad Media. El estado moderno comenzó a vislumbrarse con el proceso reformista para superar la crisis de la baja edad media.
A partir del XVI se cosntituyó un estado formado por una red institucional-territorial distribuída en tres ámbitos: el local, el regional o estatal y el supra-estatal. Estos tres ámbitos estaban atravesados por tres jurisdicciones: real, nobiliaria y eclesiástica. Cada individuo se enmarcaba dentro de un estamento y allí dentro tenía un ámbito apropiado de derechos y deberes y podía prosperar. A la cabeza del sistema se situaba el Rey y sus consejeros y con los Parlamentos o Cortes de caracter estamental. La forma de estado era la monarquía.
La crisis del XVII puso en evidencia la necesidad de reformas. Intelectuales como Hobbes y Locke denunciaron a aquel estado jerárquico-estamental y propusieron nuevas bases quediesen fundamento al estado. Para Hobbes la sociedad estaba formada por individuos, cada uno con intereses distintos. La forma política de la sociedad -que es el Estado- debe ser el resultado de un pacto entre todos los mienbros de la socidad por igual.
Es por eso que en el proceso de constitución de Cortes (1810-1812) el grupo de los Quintana, Argüelles, Torrero defendiesen 4 puntos:
1.-si las cortes representaban al reino y a la nación en su conjunto.
2.-si la nación era soberana, y si dicha soberanía era ejercida por los representantes del reino en cortes o si estos solo jercían la soberanía por delegación del Rey.
3.-donde estaba la titularidad de la soberanía, si en la Nación-Pueblo o en el Rey o en las mismas Cortes.
4.-si las cortes debían ser estamentales o de toda la nación sin diferencias de brazos, estamentos y clases.
Otro intelectual del XVII, que puso las bases de los modernos estados-nación fué Locke. Él partía de una concepción cristiana del ser humano. Enlazaba el concepto de dignidad humana basada en el concepto que el hombre es creado por Dios como ser moral, natural, racional y libre por lo que es responsable.
Para Locke el estado tenía como misión, proteger tales derechos naturales morales individuales. Aquí tienen su fundamento las cuatro clásicas libertades liberales: libertad de conciencia, libertad religiosa, libertad política, libertad económica; y los tres principios liberales: "imperio de la ley", "separación de poderes" y "gobierno limitado". Sobre ellos se fundaron los Estados Unidos de América como l primer estado de Democracia Liberal.
Thomas Jefferson fue el primer presidente de USA redactor de la Declaración de Independencia. Los principios expresados en esta declaración aluden constantemente al procedimiento y marco legislativo para pasar del absolutismo a un nuevo marco legal basado en la moral natural y religiosa.
Basta tomar el preámbulo de la Declaración de Independencia, las pretensiones de aquellos hombres se fundamentan "las leyes de la naturaleza y de Dios". Esta frase fué tomada directamente de Locke.
"Todos los hombres son creados" a imagen y semejanza de Dios y "dotados por el creador" de libertad y autonomía; sobre ella se cimientan todos los demás derechos inalienables de la persona. En base a ello "los gobiernos son instituídos". Por el contrario, la revolución francesa enseguida evolucionó hacia el anticristianismo.
Tocqueville criticó la democracia francesa y su concepto de libertad porque ensalzaba la libertad de la comunidad política sobre la del individuo. En este caso prima la comunidad frente a la individualidad.
En "La democracia en América" Tocqueville escribía: "la civilización angloamericana es producto de dos elementos: el espíritu de la religión (la moral) y el espíritu de la libertad. La sociedad americana una el espíritu de la religión con el de la libertad, mientras que la sociedad francesa está desgarrada por la oposición entre religión y libertad. En Francia entra en conflicto el espíritu moderno: racionalismo y comunitarismo frente a religión y moral. En otras palabras, la comunidad frente a la persona. La primera llevaba a la democracia liberal mientras que la segunda llevaba al sistema socialista y al estado totalitario comunista.
La historiografía entiende como Estado Moderno al surgido a finales del XV y constituído y desarrollado en la Edad Moderna, entre el XVI y XVIII hasta la revolución norteamericana, cuyo precedente lo encontramos en la revolución inglesa de 1688 y la Revolución Francesa. Hubieron momentos clave en 1812, 1820, 1830, 1848 y 1868, en España.
Respecto al Estado Moderno propio del barroco, este surge del interior de la Edad Media. El estado moderno comenzó a vislumbrarse con el proceso reformista para superar la crisis de la baja edad media.
A partir del XVI se cosntituyó un estado formado por una red institucional-territorial distribuída en tres ámbitos: el local, el regional o estatal y el supra-estatal. Estos tres ámbitos estaban atravesados por tres jurisdicciones: real, nobiliaria y eclesiástica. Cada individuo se enmarcaba dentro de un estamento y allí dentro tenía un ámbito apropiado de derechos y deberes y podía prosperar. A la cabeza del sistema se situaba el Rey y sus consejeros y con los Parlamentos o Cortes de caracter estamental. La forma de estado era la monarquía.
La crisis del XVII puso en evidencia la necesidad de reformas. Intelectuales como Hobbes y Locke denunciaron a aquel estado jerárquico-estamental y propusieron nuevas bases quediesen fundamento al estado. Para Hobbes la sociedad estaba formada por individuos, cada uno con intereses distintos. La forma política de la sociedad -que es el Estado- debe ser el resultado de un pacto entre todos los mienbros de la socidad por igual.
Es por eso que en el proceso de constitución de Cortes (1810-1812) el grupo de los Quintana, Argüelles, Torrero defendiesen 4 puntos:
1.-si las cortes representaban al reino y a la nación en su conjunto.
2.-si la nación era soberana, y si dicha soberanía era ejercida por los representantes del reino en cortes o si estos solo jercían la soberanía por delegación del Rey.
3.-donde estaba la titularidad de la soberanía, si en la Nación-Pueblo o en el Rey o en las mismas Cortes.
4.-si las cortes debían ser estamentales o de toda la nación sin diferencias de brazos, estamentos y clases.
Otro intelectual del XVII, que puso las bases de los modernos estados-nación fué Locke. Él partía de una concepción cristiana del ser humano. Enlazaba el concepto de dignidad humana basada en el concepto que el hombre es creado por Dios como ser moral, natural, racional y libre por lo que es responsable.
Para Locke el estado tenía como misión, proteger tales derechos naturales morales individuales. Aquí tienen su fundamento las cuatro clásicas libertades liberales: libertad de conciencia, libertad religiosa, libertad política, libertad económica; y los tres principios liberales: "imperio de la ley", "separación de poderes" y "gobierno limitado". Sobre ellos se fundaron los Estados Unidos de América como l primer estado de Democracia Liberal.
Thomas Jefferson fue el primer presidente de USA redactor de la Declaración de Independencia. Los principios expresados en esta declaración aluden constantemente al procedimiento y marco legislativo para pasar del absolutismo a un nuevo marco legal basado en la moral natural y religiosa.
Basta tomar el preámbulo de la Declaración de Independencia, las pretensiones de aquellos hombres se fundamentan "las leyes de la naturaleza y de Dios". Esta frase fué tomada directamente de Locke.
"Todos los hombres son creados" a imagen y semejanza de Dios y "dotados por el creador" de libertad y autonomía; sobre ella se cimientan todos los demás derechos inalienables de la persona. En base a ello "los gobiernos son instituídos". Por el contrario, la revolución francesa enseguida evolucionó hacia el anticristianismo.
Tocqueville criticó la democracia francesa y su concepto de libertad porque ensalzaba la libertad de la comunidad política sobre la del individuo. En este caso prima la comunidad frente a la individualidad.
En "La democracia en América" Tocqueville escribía: "la civilización angloamericana es producto de dos elementos: el espíritu de la religión (la moral) y el espíritu de la libertad. La sociedad americana una el espíritu de la religión con el de la libertad, mientras que la sociedad francesa está desgarrada por la oposición entre religión y libertad. En Francia entra en conflicto el espíritu moderno: racionalismo y comunitarismo frente a religión y moral. En otras palabras, la comunidad frente a la persona. La primera llevaba a la democracia liberal mientras que la segunda llevaba al sistema socialista y al estado totalitario comunista.
4.- Guión resumen
La revolución Francesa supuso una ruptura entre el pasado y el presente. La Historiografía acordó situar el inicio de nuestro mundo contemporáneo en 1789, quedando la historia anterior a esa fecha denominada como Antiguo Régimen. La revolución destruyó el mundo occidental cristiano -Antiguo Régimen-. La palabra revolución va asociada a un cambio brusco y debe ser matizada. La revolución abatió un régimen y sistema pero sin sustituírlo por otro de manera inmediata; con ello comenzó el desarrollo de un "nuevo mundo". Conservaba aspectos del pasado feudal y del Estado Moderno. Las reformas estaban inspiradas en ideas ilustradas e incluso liberales.
En ese momento de transición surgieron múltiples intereses sociales y económicos, grupales y culturales, la unión de los cuales hizo posible el estallido voilento del proceso reformista. Pero una vez producido este y abatidos los restos del "viejo sistema", los grupos implicados se disgregaron y cada cual intentó llevar a cabo su propia revolución de acuerdo a sus intereses y expectativas.
La historiografía ha acabado aceptando que dentro de la llamada revolución francesa había varios procesos. La revolución fué a la deriva entre el pactismo con el viejo régimen al moderantismo ilustrado, del liberalismo al radicalismo igualitario y al anticristianismo.
Sólo Napoleón supo reunificar a todos los movimientos revolucionarios en una única dirección, tras Napoleón, ya no hubo vuelta atrás. Los congresos de Viena (1814-1815), Aquisgrán (1818), Troppau (1820), Liubliana (1821), Verona (1822).
Pese a que se abre un periodo llamado restauración, esta no fue estrictamente así. Primero el ciclo revolucionario fué imparable y se extendió por toda Europa durante más de 50 años. Segundo porque por la profundidad de los cambios mentales, políticos, sociales, económicos, culturales e instituciones traídos por la revolución la simple vuelta al pasado ya no fué posible
De esta conjunción surgirá el el sistema llamado liberalismo doctrinario y seguidamente su reforma en los estados liberales democráticos, así como un nuevo mapa político que arraigó y perduró esencialmente hasta la I y II guerra mundial.
#historiografia#revolucionfrancesa#estadomoderno#
La revolución Francesa supuso una ruptura entre el pasado y el presente. La Historiografía acordó situar el inicio de nuestro mundo contemporáneo en 1789, quedando la historia anterior a esa fecha denominada como Antiguo Régimen. La revolución destruyó el mundo occidental cristiano -Antiguo Régimen-. La palabra revolución va asociada a un cambio brusco y debe ser matizada. La revolución abatió un régimen y sistema pero sin sustituírlo por otro de manera inmediata; con ello comenzó el desarrollo de un "nuevo mundo". Conservaba aspectos del pasado feudal y del Estado Moderno. Las reformas estaban inspiradas en ideas ilustradas e incluso liberales.
En ese momento de transición surgieron múltiples intereses sociales y económicos, grupales y culturales, la unión de los cuales hizo posible el estallido voilento del proceso reformista. Pero una vez producido este y abatidos los restos del "viejo sistema", los grupos implicados se disgregaron y cada cual intentó llevar a cabo su propia revolución de acuerdo a sus intereses y expectativas.
La historiografía ha acabado aceptando que dentro de la llamada revolución francesa había varios procesos. La revolución fué a la deriva entre el pactismo con el viejo régimen al moderantismo ilustrado, del liberalismo al radicalismo igualitario y al anticristianismo.
Sólo Napoleón supo reunificar a todos los movimientos revolucionarios en una única dirección, tras Napoleón, ya no hubo vuelta atrás. Los congresos de Viena (1814-1815), Aquisgrán (1818), Troppau (1820), Liubliana (1821), Verona (1822).
Pese a que se abre un periodo llamado restauración, esta no fue estrictamente así. Primero el ciclo revolucionario fué imparable y se extendió por toda Europa durante más de 50 años. Segundo porque por la profundidad de los cambios mentales, políticos, sociales, económicos, culturales e instituciones traídos por la revolución la simple vuelta al pasado ya no fué posible
De esta conjunción surgirá el el sistema llamado liberalismo doctrinario y seguidamente su reforma en los estados liberales democráticos, así como un nuevo mapa político que arraigó y perduró esencialmente hasta la I y II guerra mundial.
#historiografia#revolucionfrancesa#estadomoderno#